MAMÁ. Por Macarena Arnás Sánchez

Hacía tiempo que no me leía algo que me hiciera reflexionar más allá de lo que nos ocurre en el día a día, sobre emociones, sobre pensamientos. Sobre lo que ocurre dentro de la vida de un ser que está por nacer y sin embargo debemos tenerle tan, tan en cuenta que lo pasamos por alto. Curiosa forma de atenderlo, ¿verdad?

Será por la necesidad que sentimos de querer saberlo todo. Y ese saberlo todo no es posible. Lo que recuerda la memoria es hasta donde nos llega el límite de la consciencia.

Solo cada uno sabe lo que está a su alcance, y la fragilidad de las emociones en los recuerdos de un Ser que se ilusiona por llegar y ver la carita de su mamá, de su papá y formar parte de la familia que le espera con gran expectación. ¿Cómo le recibirá su hermanito, o hermanita?, ¿cómo se llevarán?, ¿se sentirá cuidado por cada uno de ellos?

Pues ese texto descubierto es el de Macarena Arnás Sánchez. En su libro “La hora de tomar el café desnudos” podéis encontrar lecturas llenas de sentimientos, emociones, ilusiones, rebeldía, optimismo… lecturas que te ofrecen un viaje a lugares felices y pensamientos para acentuar la palabra VIDA. Y veréis sus ilustraciones. Son una delicia.

Y con ello, este Relato de la infancia, llamado “MAMÁ” :

”  Llevo 9 meses en tu tripa, a menudo te doy patadas, otras veces provoco náuseas, otros días te quito el sueño, y sin embargo, siento como tu corazón palpita de emoción cuando sientes que te reclamo…

En ocasiones noto una mano más pequeña, debe ser la de mi futura hermana, ella quiere que nazca ya, que salga de este lugar tan sombrío y que juguemos juntas, se imagina que soy su nuevo juguete y a menudo pregunta a mamá cuando voy a nacer…

Muchas veces pienso que serás la peor madre del mundo, a menudo te escucho gritar cuando mi hermana no se come las verduras, cuando da una mala contestación o no ordena su dormitorio. Quieres saber siempre dónde está, y sueles insistir para que te diga siempre la verdad… sin embargo, mi padre siempre te defiende y te da las gracias por inculcar esos valores, por no hacer de ella una niña estúpida, y dice que gracias a tí mamá, tendrá las hijas más guapas, honestas y educadas del mundo…

Y es ahí cuando noto la mano de mi padre, sus dedos son más finos y largos, suele quejarse de lo cansado que llega del trabajo, y sin embrago, escucho su risa cuando cuenta los días para verme…

Los días van pasando y cada vez me noto más grande y sin espacio en este vientre tan hinchado, así que a base de empujones decido  salir. Este mundo tan ruidoso, agitado y lleno de luz me frustra y me da miedo, por lo que de manera instintiva rompo a llorar… hasta que me coges tú mamá, y siento como tus brazos me protegen, me miras emocionada y me calmas para que deje de sollozar, mi vida ha comenzado y la tuya ha cambiado, con la bella intención de regalarme una vida, y hacer todo lo que esté en tus manos para hacerme FELIZ. ”

 

Gracias, Maca. Sigue escribiendo…

 

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