PEQUEÑOS MAESTROS: Escenas para reflexionar

“Liberar la culpa es no transferir”

La sensación de culpa tiene una particular intensidad; se contagia y crece como una bola de nieve que va desde tu interior hacia afuera, pudiendo atrapar como si de una tela de araña se tratase las emociones que envuelven tu relación con los demás.

En la sociedad en la que vivimos (y en ocasiones sobrevivimos) no es difícil que una madre, un padre, sienta ese sentimiento de culpa sobre cómo está llegando, o sobre cómo no está llegando, en la relación con sus hijos.
Continuar leyendo…

PEQUEÑOS MAESTROS. Escenas para reflexionar

A veces a los adultos se nos olvida eso de empatizar con los niños, ¡y patinamos!

Hace poco escuché en la consulta del médico a un niño preguntarle a su madre sin mucho disimulo si la señora que estaba sentada justo enfrente de ellos era muda. La madre con gesto de extrañeza le contestó que no le parecía que lo fuese, porque la había oído hablar por el móvil.

Entonces el niño, con su expresión sin filtros (lo mejor de la infancia es la naturalidad y la sinceridad) se quedó tan extrañado mirando a esa señora, que estoy segura que su pensamiento se hizo tan potente que al retumbar en su cabeza para tratar de entender, que hizo eco en el exterior…

-“Entonces, ¿por qué cuando le has dado los buenos días y le has preguntado por la hora de consulta no te ha contestado?”

La mamá, que aún no entendía muy bien la intención de averiguar “qué?” del niño siguió mirándole, en silencio.

-“Mamá, es que cuando los niños no contestamos los mayores nos decís que si somos mudos”

Y ahí dejaría esa reflexión, para cada cuál.

¿Por qué no seremos más empáticos con los niños, si pretendemos educarlos? ¿Acaso alguien se plantea corregir la actitud natural de un niños cuando un adulto, que se supone más dotado de habilidades sociales, no es capaz de mostrar el lado social que supone romper máscaras para dejarse ver y relacionarse mejor?

PEQUEÑOS MAESTROS. Escenas para reflexionar

Teniendo un niño cerca, cada día podemos aprender algo nuevo… ¡incluso aunque no nos lo propongamos!

La autenticidad, la escucha, la empatía, la observación sin juicios, la confianza, la seguridad, la conexión más allá de la emoción... todos estos ingredientes son imprescindibles para que los niños y niñas se sientan acompañados y seguros incondicionalmente por sus figuras de apego. Esto hará que crezcan seguros, felices, sintiendo que forman parte de un sistema en el que se les respeta y se les quiere. Desde donde son capaces de afrontar dificultades y aprender cosas nuevas. Nuevas, como por ejemplo, que cada día es posible querer a alguien un poquito más, porque el sentimiento de amor es infinito.

Del mismo modo Coaches y Terapeutas aportan un valor añadido y auténtico con sus clientes y pacientes gracias a la relación que establecen con ellos de empatía, confianza, seguridad, coherencia, escucha, conexión: VÍNCULO.