No encuentro una situación especial

Me cuesta pensar una situación especial de mi familia para explicar por qué mi familia es especial. Y no es que no haya situaciones que seguro son muy especiales, pero no se me ocurre nada por que ya para nosotros serán de lo más normal.

Empezaré contando quiénes somos, sin más. Mis hijos, gemelos, Pablo y Luna, son mi luz… y a veces mi tormenta. Pablo con sus rabietas mononucleares, y con sus estallidos de alegría y risa contagiosa hacen que mi vida, y bueno, la de mi marido y la de mi hija tengan un nuevo sentido cada día. Desde que se levanta por las mañanas con toda su energía.

Luna, tan meticulosa para manipular sus juguetes (sus favoritos son los Lego, le encanta construir), es meticulosa hasta para meter el dedo en el ojo de su hermano y hacerle llorar. Luego, como no le gusta verle llorar -y mucho menos enfadado y gritón- le da un abrazo y le seca las lágrimas ella misma. Mi marido y yo nos sorprendemos con cada escena que estos dos micos nos regalan a diario.

Ahora para hablar de Fran, mi marido, tomo aire. A veces es tan despistado… ¿cómo puede no darse cuenta de pasar por la gasolinera cuando el coche lleva todo el día en reserva? La rabia que me dá cuando cojo el coche al día siguiente a toda prisa con los niños ¡con los dos juntos! y cuando miro al reloj de forma triunfante porque ese día llegaremos puntuales al cole… ¡¡la gasolina!!! desastre. Pero lo bueno que tiene (varias cosas), cambio: lo mejor que tiene, es que cuando estamos los cuatro en casa es el más divertido con diferencia, y los niños y yo nos reímos muchísimo cuando se disfraza de cualquier personaje que en ese momento le venga a la cabeza. ¡ es genial, y ridículo!.

Y quedo yo, Mónica. Creo que para mis queridos y queridas vecinas debo ser la “despistada”, sí, también como mi marido. ¡Cuántas veces me habrán visto con el abrigo puesto, la coleta mal hecha, y las zapatillas de estar en casa – un guiño a Carmen Sevilla- mientras agarro de la mano a mis hijos y vamos teniendo una conversación por el portal ( y sí, como imaginabas, en esa conversación hay gritos, lloros y desesperación a veces). También guardo momentos especiales cuando los niños vienen a nuestra cama por la mañana y les hago una maravillosa tienda de campaña con mis piernas levantadas, y ellos disfrutan sólo por estar en nuestra cama. Todos juntos.

Pero ¿sabes lo mejor de todo? que esta es mi familia y ya no me imagino mi vida sin ella, me da sentido. Me gusta el ingrediente que cada uno le añade para que sea así como es.