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Cuentos De Vida, De Bert Hellinguer: “La Fiesta”

Algunas historias nos presentan un reflejo, una respuesta, de aquéllo a lo que tantas vueltas le hemos dado durante días y noches sin conclusión ni descanso alguno.

Fuera de pensamientos que envuelven más motivos para ocultar una simple respuesta, los cuentos de vida son simples “pestañas” que protegen al ojo de “paja” y “viga” que pueden dañar la visión y la salud; estos objetos molestos tienen la misión de evitar que miremos en varias direcciones.

Los cuentos de vida,  a la vez embellecen y suavizan la mirada de quien mira. Sólo desde una mirada limpia, simple y llena de amor pueden verse las imágenes más sorprendentes de la vida, por muy realistas que sean.

A continuación puedes conocer el cuento “La fiesta” y encontrar tu propia analogía. Puede ser escuchada por niños y adultos como símbolo de la temporalidad y las personas que se presentan en nuestra vida. Cada una de ellas nos entrega un regalo. La vida no es eterna, y en nuestras casas vivimos fiestas en una sala social en las que cada uno de los que están nos ofrecen su regalo.

Unos se irán y otros se quedarán… un ratito más.

 

LA FIESTA

“Alguien se pone en camino y, al mirar hacia delante distingue a lo lejos la casa que le pertenece. Sigue caminando hacia ella y, al llegar, abre la puerta y entra en una habitación preparada para una fiesta.

Están invitados todos los que fueron importantes en su vida, y todo el que viene trae algo, se queda un tiempo, y luego se va.

Así, pues, asiste cada cual con un regalo por el que ya pagó todo el precio: la madre, el padre, los hermanos, un abuelo, una abuela, el otro abuelo, la otra abuela, los tíos y las tías, todos los que hicieron sitio para él, todos los que lo cuidaron, incluso vecinos, amigos, maestros, parejas e hijos. Todos los que tuvieron importancia en su vida y los que aún la tienen. Y cada uno que llega trae algo, se queda un poco, y luego se va. Igual que los pensamientos, que llegan, traen algo, se quedan un poco, y luego se van. Igual que vienen los deseos o el dolor: todos traen algo, se quedan un poco y luego se van. Y también la vida: viene, nos trae algo, se queda un poco y luego se va. Después de la fiesta, la persona se encuentra colmada de regalos y sólo permanecen a su lado aquellos a quienes corresponde quedarse todavía un tiempo. Se acerca a la ventana y se asoma: ve otras casas, sabe que en su día también celebrarán una fiesta. Él irá, llevará algo, se quedará un poco y luego se irá.

También nosotros participamos aquí de una fiesta, trajimos algo, tomamos algo, nos quedamos un tiempo, y luego nos vamos.”

Bert Hellinguer

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