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"En la infancia afloran los deseos y sueños que de adultos desarrollaremos".

Practico deporte para sentirme ágil y porque me gusta cuidarme. También practico Reiki. Confío en que somos energía, y a veces si no nos prestamos atención, nuestra energía no fluye y nos desequilibramos en varios niveles como un “efecto dominó”. ¿Te suena eso de sentirte preocupada, dormir mal, estar más sensible, enfermar, y bajarte el ánimo a los pies, hasta que alguien te hace sentir querida, o querido, y es entonces cuando se resuelven tus males?

Dicen que como buena Aries mantengo mi motivación hasta alcanzar el nuevo reto propuesto (cada cierto tiempo surge la necesidad de nuevos retos: formación, proyectos…) Y junto a mi curiosidad por aprender, me encuentro con una ocasión perfecta para la autoobservación. Tanto en situaciones desconocidas como en las más conocidas se puede aprender algo nuevo de cada uno, y me gusta darme cuenta de qué ha cambiado en mí después de un proceso.

Puede que éste sea un valor del que de niña no me sentía tan agradecida, ya que debía ser muy tímida para que en casa me dejasen ese mensaje marcado en mi identidad: “Esta niña habla muy poco… es que es muy tímida”.  Con los años una aprende a sacarle partido a las cualidades que ha ido desarrollando a falta de otras, y tengo claro que hoy doy gracias a haber desarrollado la cualidad de saber escuchar. Escuchar a los demás, escuchar antes de emitir un juicio, escuchar para saber esperar, para aprender cada día algo nuevo y reconocerlo como un regalo, escuchar y observar los ambientes que ofrece cualquier tipo de comunicación y las relaciones que se crean.

Sé que en la infancia afloran nuestros deseos y sueños que de adultos queremos desarrollar para sentirnos más plenos con la vida que elegimos. Por eso con los años, la experiencia laboral que me ofreció mi carrera de Trabajo Social y especialmente tras mi fortuna de disfrutar del viaje (¡para toda una vida!) de la maternidad, me han llevado a simpatizar y especializarme en la atención a la infancia. No he hecho más formación en mi vida que desde que en el 2012 me estrené como madre. Quise profundizar más en lo que ya sabía, aprender de lo que intuía para encontrar sus bases, y desde ahí tirar de más hilos desconocidos. Seguir aprendiendo con la práctica los caminos que las técnicas del lenguaje simbólico, de lo consciente e inconsciente, nos enseñan a conectar con los mensajes que se guardan en la infancia para toda la vida, y que tanto tienen que ver con nuestras vivencias y percepciones. Mensajes protegidos por códigos emocionales que, de gran manera, dirigen nuestras conductas y decisiones, nuestro carácter, miedos y seguridades, así como las relaciones presentes y futuras que creamos en nuestro entorno, y que en ocasiones nos hacen sentir felices y en otras nos llevan a la frustración y al malestar.

Me encanta leer y escribir, y me considero una fanática de los cuentos. También que me cuenten y contar… por eso que quienes mejor me conocen dicen de mí que me gusta hablar y trabajar con gente porque me gusta conocer historias, empatizar y encontrar el lado positivo de cada una de esas personas con las que me cruzo. Todos somos especiales porque tenemos historias impresionantes. Y a veces no nos damos cuenta hasta que no se las contamos a alguien.

Agradecida de encontrarnos. Un saludo,
Raquel de Diego

Sí quieres saber más de mi andadura profesional y formativa, desde este enlace puedes ver en qué momento profesional me encuentro y de donde vengo

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